11 sept. 2009

Todo empezó...

Todo empezó en 1604, poco después de la muerte de su marido. Una de sus sirvientas adolescentes le dio un involuntario tirón de pelos mientras la estaba peinando. Al principio tuvo mucha suerte: la condesa reaccionó reventándole la nariz de un fuerte bofetón (cuando lo normal entre la nobleza de la época habría sido sacarla al patio para recibir cien bastonazos). Pero cuando la sangre salpicó la piel de Erzsébet, a ésta le pareció que allá donde había caído desaparecían las arrugas y su piel recuperaba la lozanía juvenil. La condesa, fascinada pensó que había encontrado la solución a la vejez, y siempre podría conservarse bella y joven. Todas las leyendas sobre canibalismo aseguran igualmente que la sangre humana prolonga la juventud. Tras consultar a sus brujas y alquimistas, y con la ayuda del mayordomo Thorko y la corpulenta Dorottya, desnudaron a la muchacha, le hicieron un profundo corte en el cuello y llenaron un barreño con su sangre. Erzsébet se bañó en la sangre, o al menos se embadurnó con ella todo el cuerpo, y probablemente la bebió, para recuperar la juventud.

18 jun. 2009

The Countess


No es la primera vez que la condesa aparece en el cine. Pero ésta sea seguramente la producción más "comercial".

"The countess" se centra en el personaje de la Condesa Elizabeth Bathory, una mujer que en el siglo XVI se convirtió en un personaje temido y que acabó dando fuerza a los mitos sobre los vampiros ya que se bañaba con la sangre de mujeres a las que sacrificaba, creyendo que así mantendría su fuerza y su juventud. Julie Delpy es la directora y protagonista de esta película que se adentra más en el lado humano que en el terrorífico. Junto a Delpy están Daniel Bruhl y William Hurt.



Espero sepan disculpar mi larga ausencia. Aparezco cuando puedo. Pero siempre estoy a los pies de mi amada condesa, esté o no en el blog.

24 ene. 2009

Otoño de 1609

"...una joven de doce años llamada Pola logró escapar del castillo de algún
modo y buscó ayuda en una villa cercana. Pero Dorka y Helena Jo se enteraron de
dónde estaba por los alguaciles, y tomándola por sorpresa en el ayuntamiento, se
la llevaron de vuelta al Castillo de Cachtice por la fuerza, escondida en un
carro de harina. Vestida sólo con una larga túnica blanca, la condesa Isabel le
dio la bienvenida de vuelta al hogar con amabilidad, pero llamaradas de furia
salían de sus ojos. Con la ayuda de Piroska, Ficzko y Helena Jo, arrancó las
ropas de la doceañera y la metieron en una especie de jaula. Esta particular
jaula estaba construida como una esfera, demasiado estrecha para sentarse y
demasiado baja para estar de pie. Por su [cara] interior, estaba forrada de
cuchillas del tamaño de un dedo pulgar. Una vez la muchacha estuvo en el
interior, levantaron bruscamente la jaula con la ayuda de una polea. Pola
intentó evitar cortarse con las cuchillas, pero Ficzko manipulaba las cuerdas de
tal modo que la jaula se balancease de lado a lado, mientras que desde abajo
Piroska la punzaba con un largo pincho para que se retorciera de dolor. Un
testigo afirmó que Piroska y Ficzko se dieron al trato carnal durante la noche
acostados sobre las cuerdas, para obtener un malsano placer del tormento que con
cada movimiento padecía la desdichada. [El tormento] terminó al día siguiente,
cuando las carnes de Pola estuvieron despedazadas por el suelo".